
El número en la báscula te dice cuánto pesas, pero no te dice qué está hecho ese peso: cuánto es músculo, cuánto grasa, cuánto agua y cuánta de esa grasa está alrededor de tus órganos. Saberlo cambia las decisiones clínicas.
Soy el Dr. Felipe Bernal, cirujano general y bariátrico con más de 13 años de experiencia en Bogotá. En esta página explico qué es el análisis InBody, cómo funciona, qué mide y cuándo es útil pedirlo. También dónde NO reemplaza otras pruebas (como el DEXA o la valoración clínica) y por qué un mismo informe puede leerse de formas muy distintas según quién lo interpreta.
Tabla de contenido
Más que una balanza: análisis de composición corporal

InBody es una tecnología médica avanzada que analiza tu composición corporal en profundidad, brindando información detallada sobre tu grasa corporal total, masa muscular, grasa visceral, agua corporal y más. No se trata solo de ver cuánto pesas, sino de entender qué estás pesando.
Esta evaluación me permite tomar decisiones clínicas con precisión, establecer metas realistas con cada paciente, y dar seguimiento objetivo a lo largo del tiempo. Es un pilar en mis consultas, porque revela lo que el ojo o una balanza común no pueden mostrar.
Desde el primer día que llegas a mi consulta, realizamos una prueba InBody. Medimos tu peso y talla, sí, pero lo más valioso sucede al pararte sobre el equipo: en segundos obtenemos un reporte completo sobre tu estado corporal actual. Y con esa información trazamos una ruta clara, personalizada y medible hacia tu bienestar.
InBody ha transformado la forma en que evaluamos la salud porque la salud no se mide en kilos. Se mide en conocimiento.
Por qué el peso no es suficiente
El peso corporal y el IMC han sido durante años los indicadores principales para evaluar estado nutricional y riesgo cardiovascular. Son útiles, simples y reproducibles, pero tienen un problema serio: no diferencian músculo de grasa. Un deportista con masa muscular alta puede tener IMC en rango de obesidad sin tener exceso de grasa; una persona con peso normal puede tener “obesidad oculta” (alto porcentaje de grasa y baja masa muscular) con riesgo cardiometabólico real.
Los límites del IMC
El IMC se calcula dividiendo el peso (kg) entre la estatura al cuadrado (m²). Se creó como una fórmula de salud poblacional, no para evaluar individuos. No mide composición, no diferencia compartimentos corporales y no considera distribución de la grasa (visceral vs subcutánea). En la práctica, dos personas con el mismo IMC pueden tener riesgos cardiovasculares y metabólicos completamente distintos.
Qué es la composición corporal
La composición corporal se refiere a la proporción de los diferentes tejidos que conforman tu cuerpo. El modelo más usado en práctica clínica divide el cuerpo en cuatro compartimentos:
- El agua corporal total es esencial para el transporte de nutrientes y la regulación de funciones vitales.
- Las proteínas (presentes sobre todo en la masa muscular) están relacionadas con la fuerza, el metabolismo y el sistema inmune.
- Los minerales incluyen tanto el calcio de los huesos como otros elementos esenciales para funciones celulares.
- La grasa corporal no solo es reserva energética; en exceso, especialmente a nivel visceral, representa un riesgo para la salud.
Evaluar estos elementos permite entender de manera integral cómo está funcionando tu cuerpo, más allá de la apariencia o el peso externo. En pacientes mayores, por ejemplo, la pérdida de masa muscular (sarcopenia) combinada con un aumento de grasa interna puede pasar desapercibida si solo se observa el peso. Estudios como el de Evans y Campbell (1993) ya mostraban hace décadas cómo el envejecimiento conlleva una redistribución corporal profunda que afecta la funcionalidad y la salud metabólica.
Por qué medir, no solo pesar
Medir composición corporal cambia cómo planifico una cirugía bariátrica, una pérdida de peso médica o un seguimiento post-operatorio. No es lo mismo planificar pérdida de peso en un paciente con IMC 35 y baja masa muscular (alto riesgo de sarcopenia post-cirugía) que en uno con IMC 35 y masa muscular preservada. Las decisiones de proteína, ejercicio y micronutrientes cambian.
- Si una persona está perdiendo grasa o músculo durante un tratamiento.
- Si existe retención de líquidos, especialmente en casos clínicos como insuficiencia renal o desórdenes metabólicos.
- Si el cuerpo responde de manera adecuada a un plan nutricional o de ejercicio.
- Si hay riesgo por grasa visceral elevada, incluso cuando el peso parece “normal”.
El análisis InBody se hace en 15 a 60 segundos según el modelo (no requiere agujas ni radiación) y entrega un informe con valores numéricos comparables en mediciones sucesivas. En consulta lo uso como herramienta de seguimiento: la primera medición es el baseline; las siguientes muestran si el plan está funcionando en términos de recomposición real, no solo de pérdida de peso.
Qué es InBody y cómo funciona
InBody usa bioimpedancia eléctrica multifrecuencia segmental: el equipo pasa corrientes eléctricas de muy baja intensidad por brazos, tronco y piernas en distintas frecuencias y mide la resistencia que ofrece cada segmento. El agua corporal conduce mejor que la grasa, así que el patrón de resistencias permite estimar agua intracelular, extracelular, masa muscular y masa grasa por segmento. La precisión es buena pero no perfecta: el resultado depende del estado de hidratación, hora del día y ejercicio reciente.
DSM-BIA: bioimpedancia segmental multifrecuencia
La sigla DSM-BIA significa Bioimpedancia Eléctrica Segmental Directa y Multifrecuencia. En la práctica: en lugar de medir el cuerpo como una sola pieza (como hacen los analizadores antiguos de mano o báscula doméstica), mide cada segmento por separado (brazo derecho, brazo izquierdo, tronco, pierna derecha, pierna izquierda) y a distintas frecuencias. Eso permite detectar asimetrías y diferenciar agua intracelular de extracelular, dato útil cuando hay edema, deshidratación o procesos inflamatorios.
- Segmentada, porque analiza por separado los brazos, las piernas y el tronco, lo que permite identificar desequilibrios musculares o acumulaciones localizadas de grasa o líquido.
- Multifrecuencia, porque utiliza distintas longitudes de onda (como 20kHz, 100kHz e incluso 3MHz en modelos avanzados), que penetran tejidos a diferentes profundidades. Esto mejora notablemente la precisión en la medición del agua corporal total e intracelular.
Este nivel de detalle es clave, especialmente en pacientes que han pasado por procesos de pérdida de peso, cirugía bariátrica o enfermedades crónicas. Nos permite ver cómo se está transformando el cuerpo desde adentro, más allá del peso superficial.
Qué dice la evidencia
InBody es uno de los analizadores de bioimpedancia multifrecuencia más utilizados en investigación clínica y consulta médica. Vale aclarar un punto importante: el estándar de oro para medir composición corporal sigue siendo la absorciometría dual de rayos X (DEXA); la bioimpedancia es una alternativa más rápida, sin radiación y económica. Un estudio de 2025 en European Journal of Clinical Nutrition (n=1.000 adultos físicamente activos) confirmó que la bioimpedancia multifrecuencia ofrece estimaciones moderadamente precisas y altamente reproducibles frente a DXA en condiciones reales, con la salvedad de que la grasa visceral medida por BIA es la dimensión menos confiable1. Es decir: como herramienta de seguimiento clínico funciona muy bien; como medición absoluta única para investigación de alta precisión, conviene complementar con DXA cuando se requiere.
Seguridad de la prueba

El análisis es no invasivo, indoloro, sin radiación y dura entre 15 y 60 segundos. Las contraindicaciones reales son específicas: pacientes con marcapasos o desfibriladores implantables, embarazo (precaución, no contraindicación absoluta) y otros implantes electromédicos activos. Pacientes con extremos de IMC, ascitis, edema severo o trastornos de hidratación tienen resultados menos precisos —no peligrosos, simplemente menos confiables.
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Cómo se lee el informe InBody
Una de las grandes fortalezas del InBody es la claridad y profundidad de su informe. No solo entrega números; entrega información clínica útil, comprensible y directamente accionable. Como médico, esto me permite establecer metas realistas y medibles, y al paciente le ofrece una herramienta clara para comprender su progreso desde el primer día.
A continuación, te explico los elementos más importantes del informe, cómo los interpreto en consulta y por qué son claves para lograr objetivos reales de salud.
Informe para adultos
El informe InBody para adultos contiene una variedad de parámetros que permiten hacer una lectura integral del cuerpo. Estos son los principales:

- Masa grasa corporal: tanto en kilogramos como en porcentaje. Me ayuda a identificar si existe exceso de grasa, especialmente en zonas riesgosas como el abdomen.
- Masa muscular esquelética: fundamental para conocer el nivel de músculo funcional en el cuerpo, especialmente en brazos, piernas y tronco.
- Grasa visceral: este indicador es uno de los más importantes para mí, porque está relacionado directamente con enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión, hígado graso y problemas cardiovasculares.
- Masa magra segmental: permite evaluar el desarrollo muscular en cada extremidad y el tronco. Es muy útil para detectar desequilibrios o asimetrías que podrían derivar en lesiones o pérdida de funcionalidad.
- Agua corporal total, y más específicamente la relación entre agua intracelular y extracelular: esto me ayuda a identificar problemas como deshidratación, inflamación o retención de líquidos.
Lo más valioso de estos datos es que no son genéricos. El informe incluye un análisis personalizado que considera tus medidas reales, tu edad, sexo y composición actual. Esto me permite establecer metas alcanzables y específicas, como reducir grasa visceral sin comprometer la masa muscular, o aumentar masa magra en zonas debilitadas.
Cuando un paciente ve que su grasa visceral ha bajado, o que ha ganado masa muscular en las piernas tras iniciar un plan de ejercicios, entiende que su cuerpo está respondiendo, incluso si el peso total no ha cambiado mucho. Esa es la clave del éxito clínico: evaluar el cambio real, no solo el número en la balanza.
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Informe pediátrico
El análisis InBody para niños y adolescentes se adapta a las necesidades de crecimiento y desarrollo de cada etapa. En estos casos, lo que buscamos no es pérdida de peso, sino asegurar un crecimiento saludable y equilibrado.
El informe incluye:
- Gráficas de crecimiento según edad y sexo.
- Evaluación de la masa grasa y muscular.
- Puntajes de desarrollo que permiten comparar al niño con poblaciones de referencia.
Esto es especialmente útil cuando hay preocupación por sobrepeso infantil, pubertad adelantada o retrasada, o desequilibrios alimentarios. En mi práctica, también lo uso como herramienta educativa para padres y cuidadores, que muchas veces desconocen qué es un desarrollo corporal saludable.
Además, permite detectar a tiempo si un niño está acumulando grasa visceral en exceso, algo que puede pasar desapercibido a simple vista, pero que conlleva riesgos a largo plazo.

Seguimiento del progreso en el tiempo
Una sola medición con InBody ya aporta muchísima información, pero su verdadero valor se multiplica cuando se convierte en una herramienta de seguimiento. En mi consulta, realizo evaluaciones periódicas que me permiten:
- Comparar resultados con mediciones anteriores.
- Ajustar tratamientos nutricionales o físicos en función de los cambios observados.
- Anticipar posibles estancamientos o retrocesos, incluso antes de que el paciente los note.
Este tipo de monitoreo es especialmente útil en pacientes post-bariátrico, donde el objetivo no es solo bajar de peso, sino preservar masa muscular, evitar descompensaciones nutricionales y reducir la grasa visceral de manera sostenida.
También en personas que están en programas de pérdida de peso o recomposición corporal: ver la evolución de la masa muscular y la grasa corporal en gráficas claras genera una motivación tremenda. Y desde el punto de vista médico, me permite ofrecer un acompañamiento mucho más estratégico.
El informe InBody no es un documento más: es una hoja de ruta. Nos permite ver dónde estamos, hacia dónde vamos y qué tan bien está respondiendo el cuerpo al tratamiento. Y, sobre todo, nos permite hacer medicina personalizada y basada en datos reales, que es, sin duda, el camino más efectivo hacia una salud sostenible.
Cuándo conviene hacerse el análisis
Recomiendo realizar un análisis InBody siempre que quieras conocer a fondo tu estado físico, ya sea para iniciar un plan de pérdida de grasa, seguimiento postoperatorio, control de enfermedades metabólicas o simplemente para evaluar tu salud en profundidad. También es clave antes de empezar un programa de ejercicio, después de un cambio en la dieta o como parte de un chequeo preventivo. Saber cómo está distribuida tu grasa corporal, masa muscular y agua es fundamental para actuar a tiempo y con claridad.
¿Qué Tipo de Cirugía Bariátrica es Mejor?
Uno de los aspectos que más valoro de InBody como herramienta médica es su versatilidad. No está limitada a un solo campo o tipo de paciente. Por el contrario, puede utilizarse en contextos clínicos, nutricionales, deportivos e incluso estéticos, permitiendo una evaluación integral del cuerpo humano y apoyando decisiones clave para mejorar la salud y calidad de vida.
En esta sección, quiero mostrarte cómo aplico el análisis de composición corporal InBody en distintas áreas y tipos de pacientes, y por qué se ha convertido en una herramienta indispensable en mi práctica médica.
En medicina clínica
| Ámbito de aplicación clínica | Uso del InBody y beneficios médicos |
|---|---|
Cirugía bariátrica: evaluación pre y postoperatoria |
El InBody se aplica desde la primera consulta. Permite conocer el estado real del cuerpo del paciente: grasa visceral, masa muscular, agua corporal y estado nutricional.
Esta información facilita:
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Pacientes con enfermedades metabólicas, cardiovasculares y renales |
En pacientes con diabetes tipo 2, síndrome metabólico, hipertensión o enfermedad renal, el InBody detecta cambios que no se reflejan en el peso:
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En nutrición
Los planes alimenticios no deberían basarse únicamente en calorías o en tallas. Cada cuerpo responde de manera distinta, y por eso necesitamos datos personalizados para tomar buenas decisiones.
Con el informe InBody, es posible:
- Saber con precisión cuánta grasa corporal hay que reducir y cuánta masa muscular se puede potenciar.
- Detectar cambios que ocurren antes de que se noten en el espejo o en la ropa.
- Ajustar macros (proteínas, carbohidratos, grasas) de forma inteligente, según los resultados reales.
Además, este tipo de análisis permite evaluar el impacto de diferentes estrategias nutricionales (por ejemplo, dietas hipocalóricas, cetogénicas o altas en proteína) y su eficacia en cada paciente.
En entrenamiento físico y deporte
En el ámbito deportivo, la composición corporal marca una gran diferencia en el rendimiento. Tanto atletas profesionales como personas que entrenan por bienestar necesitan saber:
- Qué tanto están desarrollando su masa muscular.
- Si hay desequilibrios entre extremidades, lo cual puede aumentar el riesgo de lesiones.
- Cómo evoluciona su porcentaje de grasa corporal a lo largo de un programa de entrenamiento.
En consulta, he trabajado con pacientes que entrenaban intensamente sin ver cambios en el peso… pero cuando les hacíamos una prueba InBody, veíamos claramente cómo estaban ganando músculo y reduciendo grasa. Ese tipo de resultados son los que realmente motivan y orientan el esfuerzo físico de forma efectiva.
En bienestar general y prevención
No todos mis pacientes llegan con una condición médica. Muchos simplemente desean mejorar su salud, prevenir enfermedades o envejecer de manera activa y funcional. En estos casos, el InBody es una herramienta poderosa para:
- Evaluar longevidad funcional, detectando pérdida de masa muscular (sarcopenia) o aumento de grasa visceral con la edad.
- Apoyar procesos de recomposición corporal en personas sedentarias o que retoman el ejercicio.
- Medir el impacto de cambios en el estilo de vida, alimentación o descanso.
- Acompañar tratamientos estéticos y corporales, como parte de un enfoque integral de salud.
En adultos mayores, en particular, me apoyo en los parámetros del InBody para detectar signos tempranos de deterioro físico, pérdida de fuerza o cambios en la composición corporal asociados al envejecimiento (Evans & Campbell, 1993), y así actuar preventivamente.
En todos estos contextos, el InBody no solo aporta datos: brinda claridad clínica. Nos permite tomar decisiones personalizadas, monitorear avances reales y construir una salud más duradera, basada en evidencia. Por eso digo que no importa quién seas o en qué etapa estés: tu composición corporal siempre tiene algo importante que contarte.
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Mitos frecuentes sobre InBody
A lo largo de mi experiencia como médico, me he encontrado con muchos pacientes que llegan a consulta con ciertas ideas preconcebidas sobre lo que es el InBody. Algunos han escuchado hablar de él en redes sociales, otros lo han visto en gimnasios o clínicas estéticas, y otros simplemente lo asocian con una balanza “más tecnológica”. Pero la verdad es que estos conceptos limitan el verdadero potencial de una herramienta médica tan poderosa como esta.
Hoy quiero ayudarte a derribar tres de los mitos más comunes sobre el InBody, para que puedas entender su verdadero valor.
"Es solo una balanza sofisticada"
El InBody no es una balanza con extras. Una balanza mide solo peso; el InBody descompone ese peso en agua corporal, masa muscular, masa grasa por segmento y grasa visceral estimada. Es información cualitativamente distinta. Una báscula te dice cuánto pesas; el InBody te dice de qué está hecho ese peso.
"No es útil si no soy deportista"
Es un mito frecuente porque muchos gimnasios lo usaron primero. En la práctica, donde más utilidad encuentro es en pacientes con obesidad, post-cirugía bariátrica, sarcopenia (pérdida de músculo asociada a la edad o a enfermedad crónica), o en seguimiento de pérdida de peso médica. Para detectar grasa visceral oculta en personas con peso normal también es útil.
"No cambia nada si ya sé mi peso"
Dos personas con el mismo peso pueden tener composición corporal completamente distinta y, por tanto, riesgo cardiometabólico muy distinto. Saber cuánto pesas te da una cifra; saber cuánto es grasa, cuánto músculo y dónde se acumula esa grasa te permite tomar decisiones clínicas concretas sobre tu plan de tratamiento.
Romper con estos mitos no solo es necesario para entender el valor real del InBody, sino también para abrir la puerta a una nueva forma de cuidar la salud: informada, personalizada y basada en evidencia.
¿Cuánto dura el análisis con InBody?
El análisis con InBody es rápido y cómodo: dura entre 1 y 2 minutos. Se realiza de pie, sin dolor, sin radiación y sin necesidad de preparación compleja. Solo debes quitarte el calzado, mantener una postura firme y sujetar los electrodos con las manos y los pies. En ese corto tiempo, el equipo genera un reporte completo y segmentado sobre tu composición corporal, que me permite tomar decisiones médicas precisas desde el primer momento.
Cómo lo uso en mi consulta
En mi consulta uso InBody como una herramienta más, no como el único criterio. Lo combino con: examen clínico completo, perímetro abdominal, presión arterial, perfil lipídico, glucemia y —cuando es relevante— ecografía hepática para descartar esteatosis. En cirugía bariátrica lo uso al ingreso, antes de la cirugía y cada 3-6 meses durante el seguimiento. Un meta-análisis publicado en 2024 mostró que tras cirugía bariátrica (manga o bypass), la BIA documenta caídas significativas de peso, IMC, masa grasa y masa libre de grasa, junto con cambios en el ángulo de fase como marcador de calidad celular y recuperación nutricional2. También me sirve para identificar pacientes con obesidad sarcopénica antes de la cirugía: un estudio de 2024 reportó que entre el 13% y 23% de los candidatos a cirugía bariátrica tienen obesidad sarcopénica según el método diagnóstico usado3. Detectarlo cambia el plan nutricional y reduce el riesgo de pérdida muscular acelerada post-op.
Una evaluación que va más allá del peso
Cuando un paciente llega a mi consulta, lo primero que hacemos es escucharlo: sus metas, su historia, sus preocupaciones. Luego, pasamos a obtener datos objetivos para actuar con precisión. Ahí entra el InBody.
El proceso es sencillo, rápido y no invasivo. En menos de dos minutos obtenemos información clave:
- Grasa visceral
- Porcentaje de grasa corporal total
- Masa muscular esquelética
- Agua corporal total y segmentada
- Distribución muscular por segmentos
Esto se convierte en el punto de partida para todo el plan de tratamiento: una radiografía interna que revela lo que el peso no muestra.
Estableciendo objetivos reales desde el primer día
Con los resultados del InBody, establecemos metas reales, específicas y basadas en datos del propio cuerpo. Por ejemplo:
- Reducir grasa visceral a niveles seguros
- Preservar o aumentar masa muscular durante la pérdida de peso
- Mejorar la relación entre agua intracelular y extracelular
Al repetir el análisis periódicamente, vemos avances tangibles, lo que motiva y permite ajustar la estrategia de forma personalizada.
Seguimiento durante todo un año
En consulta, entendemos la salud como un proceso continuo. Por eso, el seguimiento con InBody se mantiene durante todo un año, especialmente en casos como:
- Pacientes post-bariátricos
- Procesos de recomposición corporal
- Programas de salud metabólica
Esto nos permite ver el progreso en gráficos, anticiparnos a estancamientos y adaptar cada plan clínico con base en evidencia, no suposiciones.
Ahora que conoces cómo aplico esta herramienta en la práctica clínica, entenderás por qué la considero una aliada indispensable. El InBody no reemplaza al juicio médico, pero lo potencia y lo afina, permitiéndome ofrecer a cada paciente un cuidado más preciso, humano y confiable.
Por qué importa el equipo médico que interpreta

Clínica del Country · Clínica Shaio · Global Obesity Group
Un mismo informe InBody puede leerse de formas muy distintas según quién lo interpreta. El equipo InBody entrega cifras; la decisión clínica viene de cruzar esas cifras con tu historia, comorbilidades, objetivos y posibilidades. Soy cirujano general y bariátrico con 13+ años de experiencia en Bogotá (Clínica del Country, Clínica Shaio, Global Obesity Group), y mi enfoque combina datos objetivos con conversación honesta sobre objetivos y opciones realistas.

En resumen: para qué sirve realmente
InBody no es magia ni reemplaza el examen clínico. Es una herramienta de medición rápida, no invasiva y útil para seguir composición corporal en el tiempo. Sirve para personalizar decisiones de dieta, ejercicio, cirugía y seguimiento médico. No reemplaza DEXA ni resonancia cuando se requiere precisión máxima, pero para la mayoría de pacientes en consulta es suficiente y mucho más accesible.
Preguntas frecuentes sobre InBody
¿Qué es el InBody y para qué sirve?
InBody es un analizador de composición corporal por bioimpedancia eléctrica multifrecuencia. Mide en 15-60 segundos masa muscular esquelética, masa grasa total y por segmento, grasa visceral estimada, agua corporal y ratio intra/extracelular. Sirve para personalizar planes de pérdida de peso, seguimiento post-cirugía bariátrica, evaluación de sarcopenia y composición corporal en deportistas o pacientes con condiciones crónicas.
¿Qué tan precisa es la medición vs DEXA?
La bioimpedancia multifrecuencia tipo InBody correlaciona bien con DEXA en la mayoría de pacientes, aunque con margen de error mayor en extremos de IMC y alteraciones de hidratación. DEXA sigue siendo el estándar de oro para densidad ósea y composición corporal de alta precisión. InBody es la alternativa práctica para seguimiento clínico en consulta: rápida, sin radiación, comparable en mediciones sucesivas.
¿Quiénes pueden hacerse la prueba?
La mayoría de pacientes adultos y niños desde aproximadamente los 3 años en modelos específicos. Es especialmente útil en obesidad, post-cirugía bariátrica, seguimiento de pérdida de peso médica, sarcopenia, deportistas, y personas con peso normal pero sospecha de obesidad oculta.
¿Es segura la prueba?
Sí. Es no invasiva, indolora, sin radiación. Contraindicaciones reales: pacientes con marcapasos, desfibriladores implantables u otros implantes electromédicos activos. En embarazo se prefiere postergar por precaución. Pacientes con edema severo, ascitis o deshidratación importante tienen resultados menos precisos (no peligrosos, solo menos confiables).
¿Cuánto dura y cómo prepararse?
El análisis dura 15 a 60 segundos según el modelo InBody. Para resultados confiables: no comer ni hacer ejercicio en las 2-3 horas previas, vejiga vacía, sin medias ni joyas en pies/manos, sin lociones o cremas en piel. Idealmente medir siempre en condiciones similares para que los datos sean comparables en el tiempo.
¿Cada cuánto repetirlo?
Para pacientes en pérdida de peso o recomposición corporal: cada 4 a 12 semanas. Para seguimiento post-cirugía bariátrica: al ingreso, pre-operatorio, y luego cada 3-6 meses durante el primer año. Para chequeo general en personas estables: una vez al año basta.
¿Reemplaza al peso y al IMC?
No los reemplaza, los complementa. El peso y el IMC siguen siendo indicadores útiles de tamiz poblacional. InBody agrega información sobre qué está hecho ese peso, permitiendo decisiones clínicas más precisas. Lo ideal es usar los tres juntos.


